alienación y reapropiación

(dedicado a mi amigo Vicente Pontillo)

Cedemos a las máquinas (el automóvil es una máquina, el estado también) nuestras potencias humanas y así nos hacemos más humanos, contradictoria y paradójicamente. Creamos extensiones del cuerpo y de la mente para producir las condiciones de vida que nos permitirán continuar este desarrollo, que durante mucho tiempo pensamos que no tenía fin. Hemos inventado máquinas abstractas (como el álgebra o el software) en las que descargamos parte del esfuerzo intelectual que nos es propio – para que deje de serlo. Los antropólogos hablan de “extensiones” del cuerpo y de la mente. Hegeliano como soy, prefiero hablar de exteriorización (alienación) del espíritu humano (con minúsculas). La alienación es parte fundamental del desarrollo: en su punto máximo, obliga al espíritu a reconocerse en sus productos, a reapropiarse de ellos, a someterlos a su control. Es como la escalera de Wiettgenstein, que una vez usada para subir puede ser desechada. Hegel, claro está, no conoció el desarrollo industrial del Siglo XX ni su inconmensurable maquinaria de guerra (difícil de imaginar en el XXI). En cierta manera modesto (hoy diríamos: provinciano) imaginó que el estado prusiano era la culminación de la Historia. No es ninguna novedad decir que el Estado Moderno, las máquinas de destrucción, una parte importante de la ciencia y la tecnología, el lenguaje mismo y la comunicación son poderes que no solo no nos pertenecen, que no controlamos en absoluto, sino que nos amenazan con aplastarnos, en diversos sentidos. El gran desafío del presente, aquel del que depende la supervivencia no ya del Espíritu (ahora en mayúsculas) sino de la propia vida humana, es la urgencia de someter al control humano los productos de su trabajo. Sabemos que una apropiación total (es decir, la emancipación humana total) no es posible. Hemos creado monstruos que no pueden ser completamente dominados sino, tal vez, solo domesticados. Guiados con cautela. Se trata de la tarea democrática colectiva más importante del genero humano desde su aparición sobre la tierra.

rembrandt1

Pintura realizada por el robot E-David. Ver artículo (en inglés) aquí. (vía Wired.com)

Anuncios