álvaro mutis

DSC00251Nunca me gustó, a pesar de que hice el esfuerzo, sobre todo por algunos amigos que insistían. Sé cómo es eso: cuando uno ama a un escritor quiere que todo el mundo lo ame. De todas las cosas que leí, solo me quedó en la memoria aquel poema que dice:

A la vuelta de la esquina te seguirá esperando vanamente ése que no fuiste, ése que murió de tanto ser tú mismo lo que eres

que es un gran poema. Por esas líneas (sé que soy injusto, sé que tuvo otros méritos, aunque yo no sea capaz de verlos) lo recordaré. Lamento su desaparición, un poeta, un novelista menos es una puerta que se cierra para siempre.

Anuncios

los afectos de la juventud

Cornelius Castoriadis habla sobre la democracia, y es registrado por Chris Marker. He aquí el poder de las “redes sociales”, que un usuario de youtube a quien no conozco (alhabbo) pone al alcance de mis ojos y mis oídos las palabras de uno de los grandes pensadores del siglo XX, registradas por el mayor cineasta de todos los tiempos, Chris Marker. Las redes, que casi son rizomas (en el sentido deleuziano) me acercan a dos de mis afectos más intensos, el autor de Sin Sol, La Jetee, Cartas de Siberia que de alguna manera formaron mi manera de entender el cine, y el filósofo que me abrió las puertas del pensamiento cuando el marxismo anquilosado se empeñaba en cerrármelas. Afectos de mi juventud, de mis años de búsqueda y confusión, hoy brillan en mi imaginación como señales solidarias que apuntan a la salida del túnel. Cualquier discrepancia, cualquier cosa que hoy pueda reclamar a estos dos titanes nunca disminuirá mi devoción por ellos, por cierto, el único objeto de devoción que conozco fuera de la belleza y el pensamiento: la lucidez.

Castoriadis sobre Marx

“Las reservas más fuertes, las críticas más radicales a Marx no anulan su importancia como pensador, ni la grandeza de su esfuerzo. Se seguirá reflexionando sobre Marx incluso cuando se busque con dificultad los nombres de von Hayek y Friedmann en los diccionarios. Pero no es por su obra por lo que Marx ha tenido un inmenso papel en la Historia real. Marx no habría pasado de ser un Hobbes, un Montesquieu o un Tocqueville más si de él no hubiera podido extraerse un dogma -y si sus escritos no se prestaran a ello. Y si se prestan, es porque su teoría contiene algo más que simples elementos para ello. La vulgarización del marxismo (debida a Engels), que señala como fuentes de Marx a Hegel, Ricardo y los socialistas «utópicos» franceses, oculta la mitad de la verdad. Marx es también heredero del movimiento emancipatorio y democrático -de ahí su fascinación, hasta el final de su vida, por la Revolución Francesa e incluso, en su juventud, por la pólis y el dêmos griegos. Movimiento de emancipación, proyecto de autonomía, en marcha durante muchos siglos antes en Europa y que halla su culminación en la Gran Revolución. Pero la Revolución deja un enorme y doble déficit. Mantiene e incluso acentúa, procurándole nuevas bases, la inmensa desigualdad del poder efectivo en la sociedad, enraizada en las desigualdades económicas y sociales. Mantiene y acrecienta la fuerza y la estructura burocrática del Estado, superficialmente «controlado» por una capa de «representantes» profesionales separados del pueblo.”

marx-7

 

Hebreo luminoso

León Trotsky, el “hebreo luminoso”, como lo describió una vez Rómulo Betancourt, si mal no recuerdo en una carta a Mariano Picón Salas, creía firmemente que la Segunda Guerra Mundial terminaría con la victoria del proletariado internacional, que derrocaría a la burguesía de los países capitalistas y a la burocracia de la Unión Soviética. De no ser así, advertía en uno de sus últimos escritos, nos enfrentaríamos a una nueva forma de esclavitud y habría que olvidar el programa socialista para dedicarse a defender los derechos de los esclavos. Pues una parte de eso es lo que sucedió. Una nueva formación social surgió del estalinismo, una forma de esclavitud como jamás la había conocido la humanidad. Lo que no sucedió, con honrosas excepciones, es que los revolucionarios entendieran lo que estaba sucediendo. Millones de muertos del llamado “socialismo real” todavía no reciben la sepultura histórica que merecen.

leontrotsky

Primo Levi

Primo Levi, autor de una obra incomparable, es quien viene a mi mente cada vez que que encuentro con la crueldad, la opresión o hasta la estupidez (que muchas veces produce los peores males) que él tanto despreció. Hoy el ex-presidente de Irán ha dicho que uno de los logros de su gobierno es el haber promocionado el Negacionismo (la posición de aquellos que niegan que el Holocausto judío sucedió). En otros tiempos, que hoy parecen muy lejanos, estas actitudes eran patrimonio de la extrema derecha. Hoy, por razones que en otra parte he analizado, el discurso “de izquierda” se ha apropiado de estos desperdicios ideológicos y en muchos casos los ha hecho suyos, al punto que muchos (entre ellos yo mismo) nos preguntamos seriamente qué significa hoy ser de izquierda. Cuando pienso en estas cosas, entonces me acuerdo de Primo Levi, releo algún pasaje de sus libros y recuerdo aquella frase de Joubert: “Nada hay bueno en el hombre sino sus ideas de juventud y sus viejos pensamientos”.

264410_504557902948467_802494991_n

mundos menores

Todo lo que está ordenado tranquiliza, es decir, nos exime de pensar. El pensamiento es la respuesta a lo desconocido, lo inquietante o lo peligroso. El sistema de Linneo, en su momento una conquista enorme del pensamiento, nos obliga a colocar todas las cosas en uno de tres órdenes (animal, vegetal, mineral), obligación de la que afortunadamente están libres los creadores, ya que por modesta que sea la obra de un pensador o de un artista, esta es siempre y por sobre todas las cosas la creación de un mundo. O de un fragmento de mundo, que es una manera de describir los mundos menores.

Dragón mecánico de Diego Mazzeo

Ilustración de Diego Mazzeo (via kottke.org)  

Aprender a ver

Hay algo de autoritario e insoportable en la consigna según la cual tenemos que “aprender a ver”, porque queda implícita la idea de que hay alguien que sabe ver, ese que supuestamente nos va a enseñar y a sacar del error. Nada de eso. Ver no es una habilidad que se adquiere, como andar en bicicleta o el uso de una máquina de coser; es una actividad permanente e imprescindible para la vida, como respirar, como (hacer) circular la sangre por el cuerpo. El trabajo de Ulrike Ottinger, inclasificable, revolucionario y conversador a un mismo tiempo, es la obra de alguien que ve y que nos muestra el acto de ver.

 

Xenakis y el precipicio

El pensamiento es como el mundo -esto no es novedad- pero el mundo que se piensa siempre está retrasado respecto del otro en el que se vive -esto ya lo dijo Hegel. Cuando tratamos de extender los límites de nuestro mundo mental, nos comportamos como aquellos marinos europeos del siglo XV, que se imaginaban que más allá del horizonte conocido, el mar terminaba en un precipicio. La música de Xenakis nos ayuda a asomarnos a ese precipicio.