hace 11 años: pregunta inútil

La pregunta es si este momento es posible, si realmente está sucediendo y estamos aquí, frente a frente, mirándonos las caras y escuchando nuestras voces.

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Imagen tomada del blog http://peterlachnewinsky.wordpress.com/

Pensar que el mismo hecho de vernos y tocarnos es prueba suficiente (o demostración innecesaria de lo inútil de la pregunta, como pensaría un filósofo) es atribuir a una cosa la posibilidad de justificarse ella misma, de mostrar, con su sola apariencia, su realidad. De ser esto cierto, los sueños o las alucinaciones serían tan verdaderos como los golpes de la vida, esos que según el poeta nos envía la ira de Dios. Pero no lo son.

El momento no puede hablar por sí mismo, porque no le creeríamos (como suponen que creemos los ingenuos publicistas, cuando los fabricantes de salchichas alaban a sus propios productos). No, este momento es irreal, ficticio, probablemente una mentira bien construida. ¿Qué pudiera salvarlo de su irrealidad, qué nos convencería de que estamos aquí, de que somos nosotros y no una imagen especular escapada de alguna superficie brillante, que se oyen voces verdaderas y no la repetición de ecos sombríos producidos por las sinuosas cavernas de lo inexistente?

La pregunta es inocente y a la vez perversa. Es inocente, porque es filosóficamente ingenua, propia de un escolar, o de alguien que ha entendido mal la metafísica. Pero es perversa porque, como todos los falsos dilemas, exige aclaratorias más extensas que las dudas que suscita.

Estamos aquí, muertos o vivos, realmente nunca lo sabremos, pero estamos aquí. Esta música suena y seduce, y tal vez sea sólo un silencio de colores. Estas gentes que nos miran pudieran ser pinturas de sombras. Pero estamos aquí, y cualquiera que sea la densidad de nuestra substancia, dejaremos una huella, visible, invisible, profunda o apenas dibujada sobre el suelo que pisamos.

Que otros pregunten por la realidad de la huella, por su origen, por su sentido.

Cuando eso suceda, este momento ya no será real ni ficticio, sino imaginario, y sólo quedará el recuerdo de una duda (Las dudas que se recuerdan son recuerdos dudosos, las que se olvidan, certezas muertas, las que permanecen latiendo como aguijones en la conciencia, molestias de la vida).

La pregunta es si este momento es posible, si realmente está sucediendo y estamos aquí, frente a frente, mirándonos las caras y escuchando nuestras voces.

Tomado de mi viejo blog Fragmentos, abandonado hace más de una década. Este texto fue escrito para un concierto de Miguel Angel Noya, el 3 de agosto de 2002.

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