para Rafael Simón Hurtado.

YouTube es una de las grandes invenciones de los últimos años, nos dice Peter Greenaway, uno de los cineastas más inteligentes e innovadores de la actualidad, en una conferencia que dictó hace poco y que ha causado cierto escándalo (titulada El Cine ha Muerto), cosa que compruebo cada vez que me dejo llevar por su algoritmo que determina qué cosas me pueden interesar con base en lo que ya he visto. Pasear por YouTube es como en otros tiempos fue caminar entre los anaqueles de una librería. Uno busca una cosa y sin darse cuenta llega a otras que no conocía y termina comprando (en mi caso, leyendo apresurado) lo que no imaginó que pudiera interesarle… o que existía. Este fenómeno de encuentros casuales desinteresados y casi aleatorios se llama en inglés serendipity, palabra para la que desconozco su equivalente castellano (algunos hablan de “serendipia”, pero la palabra me descompone el estómago), se da también cuando hojeamos un libros sin propósito definido y de repente una palabra o una frase nos llega a la mirada y nos seduce o cuando, aburridos frente al televisor, circulamos por los canales hasta que el azar o el descuido de quienes planifican la parrilla nos dejan ver una buena película. La serendipity de YouTube, sin embargo, es mucho más frecuente, amplia y sorprendente: películas, clásicas o comerciales, documentales, óperas, recetas de cocina, lecciones de japonés, explicaciones más o menos inteligentes de obras pictóricas famosas, noticias verdaderas o falsas, teorías conspiracionales, divulgación científica de la buena y de la mala, rumores, ciencia, adivinación… y casi todo el espectro de la experiencia humana que se puede registrar en un video, están allí, centenares de millones de videos que se incrementan día a día a un ritmo incomprensible.

YouTube no solo ha cambiando la forma en que consumimos imágenes o encontramos cosas que nos gustan, o que nos enteramos que nos gustan. También ha cambiado nuestra relación con las memorias más atesoradas por nuestra generación: programa de televisión de la infancia, canciones de la adolescencia han ido apareciendo poco a poco, a medida que más y más usuarios “suben” materiales que se encontraban olvidados. Busca algo hoy, algo que añores, esa canción que escuchabas pensando en la chica en la que todos pensaban y que sabías, era imposible para ti. Tal vez se trate de una noticia, un evento político o cultural. Cualquier cosa que te haya llegado por los “medios”. Si no lo encuentras, espera unos días y trata de nuevo. Te sorprenderás.

Encontré esta joya, un video realizado por mi amiga Alyce Santoro, artista conceptual norteamericana, buscando ya no sé qué cosa. Es una disertación deliciosa sobre…. mejor mira el video.

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2 comentarios en “Tortillas, YouTube, memorias, encuentros: el universo

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