Todo lo que está ordenado tranquiliza, es decir, nos exime de pensar. El pensamiento es la respuesta a lo desconocido, lo inquietante o lo peligroso. El sistema de Linneo, en su momento una conquista enorme del pensamiento, nos obliga a colocar todas las cosas en uno de tres órdenes (animal, vegetal, mineral), obligación de la que afortunadamente están libres los creadores, ya que por modesta que sea la obra de un pensador o de un artista, esta es siempre y por sobre todas las cosas la creación de un mundo. O de un fragmento de mundo, que es una manera de describir los mundos menores.

Dragón mecánico de Diego Mazzeo

Ilustración de Diego Mazzeo (via kottke.org)  

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