Hace diez años (1)

¿Qué es la vida humana sin imperfecciones, dolor, tragedia y muerte? O, expresado de manera diferente: la vida humana (es decir, la vida social, rodeada de una naturaleza socializada, inmersa en la cultura y el lenguaje, los libros, el teatro, las películas, la guerra y la paz, el amor y el sufrimiento) es posible, al menos como la conocemos hasta ahora, gracias a la imperfección. En un mundo perfecto no existirían Platón, Rilke, Beethoven, Baudelaire. Si no fuera por la tristeza y el dolor, por el contraste entre un día hermoso y una pesadilla, no habría arte ni civilización: no habría vida “humana”, sino simplemente vida orgánica. ¿Por qué esa lucha desesperada contra las limitaciones? ¿Para qué la búsqueda de la perfección? La perfección solo es posible, y deseable, en el ámbito del arte. Tratar de buscarla en la vida no es más que el sueño demente de algunas almas solitarias y empobrecidas.

Hace casi diez años en mi blog bilingüe Darkglance.

Diario de un documentalista muerto en Libia

Hace un par de días murió en Libia, entre tantos otros muertos que nos causan los “buenos” y los “malos”, el documentalista británico Tim Hetherington. Llevaba demasiado tiempo desafiando la muerte, registrando las crueldades (y algunas veces, los heroismos) de que somos capaces, en nombre de cualquier cosa, noble o no. Su Diario es un trabajo experimental que colocó en el sitio de videos vimeo hace apenas unos tres meses. Belleza e intensidad son las dos palabras que me vienen a la mente para describirlo.