Niños de Arcilla

La memoria y el alma tienen sus caminos secretos hacia lo que perdemos.  Cualquier imagen que nos evoque a un ser amado que se ha ido, que le devuelva la vida, aunque sea por un momento, puede ser un consuelo, no importa cuan ilusorio o efímero. Nadie puede juzgar cómo cada quien elige combatir la asimetría fundamental en la que se basa la muerte. Pero hay algo de perverso en quienes aprenden a explotar esa ilusión necesaria y generosa de las imágenes. La escultura en arcilla de un bebé muerto tal vez sirva de consuelo a sus padres dolientes, pero al mismo tiempo nos muestra cuan degradada está la conciencia de quienes confunden la ilusión de la representación con la del engaño y en última instancia, los recursos del alma que se encuentran en lucha permanente contra la muerte con aquellos propios de los mecanismos de la muerte.

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El Hermano Mayor y el Arte de Comprender al Enemigo

Hace tiempo ya que los utopistas no nos advierten de lo peor, tal vez cansados de que sus profecías fueran tomadas como cuentos simpáticos o pasto para alimentar a los productores de películas banales. En la ciudad de Shen Zhen, en China, se instalan más de 20.000 cámaras de seguridad con el propósito de vigilar a unos 12.000.000 de ciudadanos. La computadora central tiene la capacidad de reconocer rostros de personas “solicitadas”. Esta hazaña tecnológica es posible gracias a una empresa china constituida en Estados Unidos, mostrándonos como los enemigos mortales saben ayudarse a la hora de defender intereses críticos. Que los vigilados de ambos países se peleen entre ellos, si llegara el caso.

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